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Nuggets


 

En este corto titulado “Nuggets” y dirigido por Andreas Hykade y a Angela Steffen, un sencillo kiwi descubre una curiosa sustancia amarilla. A lo largo de su paseo por la vida, se topa con ella en varias ocasiones. Una estupenda manera de describir la verdad detrás de la relación con las drogas.

De: http://lavozdelmuro.net/

La burundanga


O “droga de los violadores”. Significa “brebaje”.

¿Qué es?

Existe una sustancia que tiene el poder de suprimir la voluntad de las personas, burundanga hace perder la memoria de todo lo que sucede durante el tiempo que dura su efecto. Se asimila al solo contacto con el cuerpo.

Se llama Escopolamina y se obtiene de un árbol nativo de Centro América denominado BRUGMANSIA o BELLADONA. En Colombia se la conoce como cacao sabanero o borrachero. De ella se extrae una droga llamada atropina que tiene varios usos en la medicina clásica. No hay una sustancia específica considerada como burundanga, se ha denominado así a cualquier hipnógeno capaz de controlar una víctima con el fin de cometer ilícitos.

886538  La alteración de esta droga con otros fármacos
Investigadores aseguran que esta droga ha sido alterada y/o manipulada con otras drogas para producir el efecto de automatismo. La escopolamina es un medicamento de uso delicado y se lo usa bajo prescripción médica.

El ingreso al cuerpo
Una vez que la escopolamina ingresa al cuerpo provocará su máximo efecto con una duración de 1 ó 2 horas para posteriormente eliminarse lentamente.

Efectos
La víctima estará en un estado de pasividad y en ” actitud complaciente” que aprovecha el delincuente para robarle e inducirle a realizar acciones que pueden lesionarle física,moral o económicamente.

¿Dónde puede estar la burundanga?
En dulces, gaseosas, licores, perfumes, papel, billetes, etc. Se administra con burundanga3mucha frecuencia burundanga a víctimas que han consumido previamente bebidas alcohólicas lo cual hace más difícil determinar cuál o cuáles sustancias son las responsables del estado de intoxicación aguda en que llega el paciente al servicio de urgencias.

¿Cómo actúan los delincuentes?
La burundanga es la droga favorita para los delincuentes. Recuerde que altera transitoriamente el funcionamiento cerebral en aproximadamente 2 minutos. La víctima en tal condición es la presa ideal para abusar físicamente de ella o robarle a voluntad.

Generalmente son pequeñas organizaciones formadas por más de tres delincuentes encargados de seleccionar a la víctima para confundirla, drogarla, robarle, etc.

¿Cómo lo hacen?burund
A veces hábilmente sitúan objetos frente a la víctima para que ésta inhale el tóxico: por ejemplo pueden mostrarle un libro, cartera o pañuelo que una vez abierto deja escapar el gas o spray en la cara.

Cuidado con los taxistas que hábilmente sacuden franelas dentro del vehículo. Cuidado con aquellos (as) amigos (as) que se acercan para entablar conversación en el bus y / o paradas.

Vías de absorción
Es factible el ingreso por vía inhalatoria a través de cigarrillo o por la piel con la aplicación de linimentos.

PELIGRO

En dosis muy altas causa convulsiones,depresión severa,coma y aún la muerte.

 

RECOMENDACIONES

  • No acepte (no tocar) papeles u hojas volantes de desconocidos en la calle o en su vehículo.
    No acepte ningún tipo de bebida, dulces o cigarrillos de desconocidos cuando se encuentre en algún evento social o bares.
  • No deje su botella o vaso de licor abandonados.
  • Cuidado cuando personas aparentemente inofensivas se acercan a usted en la calle con pretextos de caridad o fingiendo ser analfabetos para que lea una dirección.
  • Si en el lapso de un minuto usted sospecha haber sido drogado con cualquier sustancia química y esta acorralado, simule sufrir un desmayo o un ataque (convulsiones) el delincuente sabrá del peligro del exceso en la droga y decidirá abandonarlo.
  • Si todavía se encuentra usted semi-consciente y puede distinguir si el delincuente se ha marchado pida auxilio inmediatamente. !! LUEGO NO RECORDARÁ NADA !!
  • Dé instrucciones en su casa (niños y empleadas) NO abrir la puerta a supuestos grupos religiosos vendedores o empleados públicos.
  • Si el propósito es el robo es su casa las víctimas favoritas son las empleadas domésticas y los niños.
  • No acepte pañuelos de extraños con pretextos de que su cara o ropa están manchados.
  • No entable conversaciones con extraños cuando usted esta haciendo cola en el banco.
  • No acepte demostraciones de productos (inhalación de perfumes) que se suelen vender en la calle o fuera de Centros Comerciales.

 

Los porros destrozan el cerebro adolescente


LOS EXPERTOS URGEN A TRANSMITIR A LOS ADOLESCENTES LOS NUEVOS CONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS SOBRE LOS DAÑOS QUE PUEDE OCASIONAR LA DROGA.  SANIDAD PRESENTARÁ UN INFORME CON DATOS QUE INDICAN CÓMO DETRÁS DE ALGUNOS TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS Y DE COMPORTAMIENTO JUVENILES ESTÁN LOS PORROS.

Ilustración de Victoria MartosLa investigación médica amenaza el estatus de droga blanda del que goza el cannabis y sus derivados, el hachís y la marihuana. Nuevos estudios están destapando su potencial tóxico particularmente entre un grupo de consumidores en ascenso: los adolescentes. La evidencia es cada vez más clara respecto a que fumar porros de forma habitual en esta etapa vital incrementa las probabilidades de desarrollar con los años un trastorno psicótico. A corto plazo, las consecuencias no son menos alarmantes. Se asocia a una alta tasa de fracaso escolar debido a problemas de memoria y de concentración y una mayor frecuencia de episodios depresivos y ansiedad. Las demandas de terapia por abuso de cannabis en menores se han disparado. A los centros acuden padres desesperados con un tipo de paciente desconocido hasta hace poco: niños de 13 años con problemas en el ‘cole’ y comportamientos agresivos.

Los expertos son claros. Si se quiere evitar en el futuro una epidemia de trastornos psiquiátricos hay que retrasar la actual edad de inicio en el consumo del cannabis, que se sitúa sobre los 14 años. Y las medidascannavis deben adoptarse antes de que sea demasiado tarde. Si es que no lo es ya. La delegada nacional del Plan Nacional de Drogas, Carmen Moya, reconoce la «preocupación» de este departamento por el creciente consumo de la sustancia entre los adolescentes y jóvenes españoles. La inquietud ha llegado al Ministerio de Sanidad que esta semana presentará un informe sobre las consecuencias médicas del abuso de este estupefaciente. «Está mitificado, se ve su aspecto lúdico, pero se omiten los problemas de salud que puede desencadenar para los que se inician a edades tempranas. La investigación nos indica que el pronóstico es sombrío para los que lo hacen antes de los 15 o 16 años», agrega Moya.

Los escolares patrios figuran entre los europeos que más porros fuman. Sólo les adelantan sus colegas de la República Checa, Francia y Reino Unido. En los últimos 10 años, el consumo de esta sustancia se ha duplicado entre los 14 y 18 años. Entre un 36% y un 43% de los estudiantes españoles reconoce haber tenido contacto con ella alguna vez y un 25% en el último mes, según los datos de dos macro sondeos, la Encuesta sobre Drogas a Población Escolar y el ESTUDES, realizados en 2002 y 2004, respectivamente, sobre una muestra de más de dos millones de alumnos de Secundaria.

En la mayoría de los casos se trata de consumos experimentales y esporádicos y se estima que sólo el 10% llegará a ser un consumidor habitual. Pero un 1% de los chavales interrogados en el ESTUDES admitía que fumaba entre dos y tres porros diarios, una cantidad que los expertos consideran de claro riesgo para un desarrollo cerebral saludable.

CEREBRO VULNERABLE

Fernando Rodríguez de Fonseca, investigador que coordina la Red de Trastornos Adictivos, es rotundo al respecto: «No podemos garantizar que el cerebro de un adolescente que consuma cannabis de forma habitual no vaya a ser vulnerable a ciertas patologías psiquiátricas». En los últimos tres años se han ido acumulando evidencias científicas que contradicen la imagen amable de esta droga ilegal, considerada menos tóxica que otros estupefacientes.

2008082890cannavis_300 «Lo es en un organismo adulto. Y, precisamente porque sus efectos se consideraban poco graves, ha habido poco interés en estudiarlos», precisa el experto en cannabinoides Javier Fernández Ruiz, profesor de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid.

Los estudios recientes indican, no obstante, que las consecuencias pueden ser muy distintas para el cerebro de un adolescente, que se encuentra todavía en pleno desarrollo y maduración. «Hasta los 22 o 24 años no alcanza su máximo metabólico y funcional», indica Fernández.

La primera ‘luz roja’ se encendió a raíz de un estudio sueco que tras seguir a un grupo de 50.000 jóvenes durante 15 años comprobó que el riesgo de desarrollar esquizofrenia se multiplicaba por seis entre los que fumaban cannabis de forma regular a los 18 años.

Posteriormente, otros trabajos han confirmado la relación entre el uso habitual de la droga y un riesgo de dos a tres veces superior de sufrir esta grave dolencia psiquiátrica, así como otros trastornos psicóticos que se manifiestan con delirios, alucinaciones y alteraciones cognitivas y del comportamiento que interfieren con el desarrollo de una actividad normal.

Sin embargo, el peligro no es el mismo para todos. Los efectos neurotóxicos del cannabis son más acusados cuanto más precoz es el inicio en el consumo y cuanto mayor sea la cantidad que se fuma. «No hay una edad segura para empezar, aunque es cierto que el riesgo disminuye a medida que se cumplen años y es mayor si se fuma antes de los 16», advierte Marta Torrens, jefe de la Unidad de Toxicomanías del Instituto de Atención Psiquiátrica, Salud Mental y Toxicomanías del Hospital del Mar de Barcelona.

EDAD Y CANTIDAD

Torrens ha participado, junto con otros expertos, en el informe del Plan Nacional de  Drogas que presentará la ministra Elena Salgado esta semana y en el que se avisa que el nivel de empleo de la sustancia también es clave. «Hay quien llega a los 20 porros al día y también tenemos chavales de 13 años que ya fuman uno a diario», señala José Luis Sancho, coordinador del Área de Menores del programa terapéutico-educativo de la Asociación Proyecto Hombre en Madrid.

«El consumo semanal ya puede resultar problemático», sentencia la especialista catalana. Y cuanto más se prolongue en el tiempo, aún peor. La mayoría de los jóvenes dejará de consumir a medida que se acerque a los 30 y empiecen a tener obligaciones laborales y familiares. Pero un 10% continuará haciéndolo de forma abusiva y los que empiezan más jóvenes y consumen diariamente tienen otra vez más papeletas para figurar en este grupo.1212432106_extras_portada_0

Los estudios que han seguido la evolución de los jóvenes habituales al cannabis han identificado ciertos rasgos que predisponen a sufrir trastornos mentales. Estos son más frecuentes en los que han manifestado de antemano síntomas psicóticos, asociados o no a los porros, y en aquellos con antecedentes psiquiátricos familiares.

Otro dato apoya la teoría de que existe una susceptibilidad individual que puede verse precipitada por el uso del estupefaciente. Se ha comprobado que los fumadores que portan una variante genética específica del gen COMT, que regula las concentraciones de un neurotransmisor implicado en el desarrollo de la esquizofrenia, tienen un riesgo 10 veces superior de sufrir la dolencia respecto a otros consumidores que no presentan esa alteración.

El hecho de que no todos los fumadores exhiban la misma fragilidad mental explicaría, por ejemplo, por qué la incidencia de esquizofrenia no ha crecido en la misma medida que el consumo de cannabis. Ahora bien, los especialistas recomiendan no infravalorar estos datos. Aunque los potenciales afectados sean una minoría, para Marta Torrens constituye un grave problema de salud pública. «De un riesgo de 0,7 casos de esquizofrenia por cada mil se pasa a 1,4 por mil si se fuma cannabis. Puede parecer poco, pero se trata de un trastorno muy serio. Se impone el principio de prudencia».

porros ¿Por qué el cannabis resulta más dañino para el cerebro adolescente? «Las bases para explicar su mecanismo lesivo no están del todo claras, aunque la investigación en este campo es cada día más intensa», reconoce Javier Fernández Ruiz. Los consumidores buscan los efectos psicoactivos que provoca la sustancia (relajación, desinhibición, hilaridad…), que son debidos a la acción de su principal componente activo, el tetrahidrocannabinol (THC), sobre unos receptores específicos (receptores cannabinoides) emplazados en la superficie de las neuronas, las células del cerebro.

El primero de estos receptores (se conocen tres) fue identificado en 1990. Regulan la actividad de diversos neurotransmisores responsables de controlar la comunicación entre las neuronas y diversas funciones neurológicas. El cannabis puede interferir sobre este sistema de conexión celular al modificar el funcionamiento de ciertos neurotransmisores, como la dopamina y el glutamato, directamente implicados en el desarrollo de la esquizofrenia.

Así, se sabe que el THC puede incrementar la producción de dopamina y que la hiperactividad de este neurotransmisor se relaciona con el trastorno psiquiátrico. Por otro lado, se ha sugerido que los niveles de glutamato son más bajos en los afectados por la dolencia mental y la droga inhibe la producción de esta proteína. La acción del cannabis sobre un tercer neurotransmisor, la serotonina, también se ha vinculado con un mayor riesgo de trastornos depresivos y de ansiedad.

21224703 Al psiquiatra José Carlos Pérez de los Cobos, presidente de la Sociedad Española de Toxicomanías, le inquietan otros efectos menos severos pero cada día más frecuentes entre los consumidores más jóvenes. «Detrás de muchos fracasos escolares está el cannabis y eso nos debería poner en guardia y hacernos reaccionar», opina. Los propios estudiantes españoles reconocían en la encuesta de 2002 las consecuencias negativas de los ‘canutos’: problemas de memoria, tristeza, apatía o depresión, dificultades para estudiar o trabajar, absentismo escolar, trastornos físicos y conflictos con sus padres y hermanos.

FRACASO ESCOLAR

El mal rendimiento en el instituto fue precisamente lo que destapó la peligrosa relación de Pablo con los porros, un adolescente catalán que acaba de cumplir 18 años y lleva tres meses en un programa terapéutico en el centro de menores de Proyecto Hombre en Barcelona. Su familia cree que empezó a consumir con 15 o 16 años. Últimamente fumaba a diario, incluso lo hacía en casa.banksy400

«Le notábamos cambiado desde hacia tres años. No era el niño cariñoso de siempre, estaba nervioso, contestón, desobediente, no respetaba los horarios…», relata Paqui, de 48 años, su madre. La familia lo atribuyó al difícil tránsito de la adolescencia, un hecho que complica la detección del problema. «Primero le pillamos fumando tabaco y después su padre le descubrió una ‘china’ de ‘chocolate’, pero dijo que era de un amigo. El detonante fue una llamada de sus profesores avisando de que no iba a clase y que cuando lo hacía estaba ‘fumado’. Se nos cayó el mundo encima», reconoce.

Lo más difícil fue convencer a Pablo de que lo que hacía podía perjudicarle. «Ellos lo fuman con toda tranquilidad porque no son conscientes de que suponga un riesgo, les divierte y piensan que no es malo para nada. Poco a poco se ha ido dando cuenta de la realidad», agrega.

La falta de percepción de peligro es una de las razones que esgrimen los expertos para explicar el alto nivel de consumo de la droga entre los más jóvenes y también uno de los principales motivos de alarma. Las encuestas escolares revelan que una cuarta parte de los alumnos considera que fumar de forma regular no produce problemas y muchos piensan que el riesgo es similar o inferior al del tabaco. Los expertos urgen para que se transmitan a los adolescentes los nuevos conocimientos científicos sobre el cannabis, pero se preguntan cómo hacerlo de forma suficientemente persuasiva.


Las demandas de terapia también aumentan

Problemas escolares y de conducta, comportamiento violento (verbal y en ocasiones físico), deterioro de la autoestima, patología psiquiátrica, como depresión o brotes psicóticos, trastorno del control de los impulsos… Estos son los síntomas más comunes con los que llegan a los centros de deshabituación los maconha2consumidores de cannabis más jóvenes. La mayoría lo hace empujada por su familia, ya que no tiene conciencia de que su hábito cause problemas. Socialmente se ha menospreciado el riesgo de dependencia del cannabis, pero existe. Como también existe el síndrome de abstinencia, que se manifiesta de forma más leve y tolerable que el de otras drogas porque el organismo elimina el THC lentamente. Irritabilidad, ansiedad, disminución del apetito, cansancio, insomnio, dificultad para concentrarse son los signos habituales. La creciente demanda de tratamiento por abuso de esta sustancia da idea de la dureza de la droga ‘blanda’: se ha triplicado entre 1996 y 2001. En 2002 fue el motivo del 60% de las terapias por drogas notificadas en menores de 18 años. Al igual que en otras adicciones, abandonar el consumo no es sencillo. Tras entre seis (como mínimo) y 18 meses de psicoterapia, un 40% logra mantener la abstinencia pasados dos años. El problema es que la red asistencial para atender a los adolescentes dependientes es aún escasa.


¿Por qué ha crecido tanto el consumo?

Se citan varios motivos. Además, de la escasa percepción de sus riesgos para la salud, mencionan la accesibilidad de los adolescentes a la sustancia. Más del 71% de los chavales piensa que podría conseguirla fácilmente si quisiera. La proximidad de España a marihuana Marruecos, el principal productor de cannabis, favorece igualmente su amplia circulación. Para los jóvenes es fácil disponer de dinero y los porros les resultan muy asequibles, uno cuesta aproximadamente un euro. «Cambian el bollo de la merienda por el ‘canuto’», dice la madre de un joven consumidor. Fumarse unos ‘petas’ forma parte de la cultura de ocio y consumismo que impera en la sociedad en general. «Siempre dan premio, con ellos se lo pasan bomba. ¿Qué les ofrecemos para competir con eso?», se pregunta José Luis Sancho, psicólogo de Proyecto Hombre, asociación que cumple este año su vigésimo aniversario. Curiosidad, experimentar nuevas sensaciones y divertirse son las razones que esgrimen los escolares que han decidido probar el hachís o la ‘maría’. Forman parte de un estilo de vida en el que prima pasarlo bien. «Nuestro objetivo es romper esta percepción, que reciban la información precisa y conozcan sus riesgos», apostilla Carmen Moya.

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ISABEL PERANCHO

VICO C


 

Vico C
Vico C

    Brooklyn, Nueva York, es un barrio donde la mezcla de nacionalidades, estilos de vida y forma de pensar son parte de su cotidiano.  Y marcado por ese entorno nació Luis Armando Lozada Cruz, el 8 de septiembre de 1971.  Aunque vivió poco tiempo en esta barriada, desde niño pudo conocer el mundo de cerca, al compartir la alegría conque vivía su familia y la crudeza de las calles de una gran ciudad.

    Poco tiempo después su familia decidió mudarse a Puerto Rico, en el sector de Puerta de Tierra, en San Juan. Sus padres, Don Rafael y Margarita Cruz, pudieron ver desde temprana edad la inclinación de su hijo por lo artístico. El pequeño Vico, como lo apodaban sus familiares, ingresó al Teatro Pobre de América, de la mano de Pedro Santaliz. Contaba entonces con tan sólo 10 años y las tablas del teatro lograron despertar su talento.

    En la década de los ochenta, el movimiento del break dance y la música originada por los raperos se apoderó de las radios, y el ritmo y manera de contar las historias a través de la música fueron suficiente para inspirarlo a seguir por ese camino. Fue así como empezó a cantar en la escuela y en fiestecitas y luego en Cafés “underground” alrededor de la isla. Una amiga ofreció llevarle una camiseta con su apodo de niño Vico y sugirió agregarle una C para hacerlo sonar como más rapero. A Vico le gustó la idea y aunque la chica en cuestión nunca le dio la camiseta, le dio sin querer su nombre artístico. Vico C fue el precursor que difundió el movimiento del rap antes que ningún otro en Puerto Rico.

    Al final de los 80, LA RECTA FINAL, lo convirtió en el rapero número de uno de Puerto Rico. El tema del mismo nombre se convirtió en un himno en su carrera y el disco de producción independiente pasó a ser objeto de colección para sus seguidores. Los temas “Viernes 13” y “El amor existe” también se convirtieron en éxitos. En 1992 aparecen en el mercado dos nuevas canciones editadas como sencillos que lo llevaron hasta el oro y platino: “Saboréalo” y “María“.

    Con AQUEL QUE HABÍA MUERTO bajo el sello EMI que su vida cambió, no sólo vendió 300,000 copias en Estados Unidos, sino que se mudó a Orlando, Florida para estar más cerca del sello. Luego vino VIVO (Ganador de un premio Grammy Latino), EMBOSCADA (nominado a un premio Grammy Latino) y producciones de recopilación de sus grandes éxitos de los 90, así como series especiales de colección.

    Todo parecía estar perfecto hasta que un accidente de moto cambiaría su vida y lo llevaría a un nuevo despertar.  Este acontecimiento, que lo deja en una profunda depresión, lo lleva a buscar amparo en un mundo que, aparentemente, lo sacaría de sus ahogos emocionales: las drogas.

    “La adicción a la heroína, la cocaína, la marihuana y el alcohol comenzaron a acabar con mi vida. Mi hogar y mi familia comenzaron a afectarse llegando a pensar en divorcio“, rememora.
Después del accidente, cuando estaba bien pegado vino lo peor. Me recetaron un montón de medicamentos y como no podía cantar, caí en depresión y decidí que lo mejor era estar anestesiado todo el tiempo“, explica.

    La evolución de Vico C como artista no se detuvo, pero más importante fue su descubrimiento como ser humano, tocando los límites y volviendo a enfocarse en su camino.

    Meses después y casi en forma paralela, fue lanzado al mercado el compilado The Files, un testimonio de su carrera que comprendió 14 temas, incluyendo el conmovedor tema “5 de Septiembre” compuesto en honor a su hija adolescente mientras se encontraba privado de su libertad.

    Vico C es un icono de la cultura popular latina.  Su filosofía de vida es la misma que honestamente ha volcado en sus canciones.  Desde su adicción a las drogas hasta su participación a la creencia cristiana, desde la vida urbana de los barrios de San Juan hasta el escenario de los  premios Grammys y Billboard, desde la intimidad de una familia que lo respalda, hasta la ovación de un continente que lo aclama.

    “Me siento bien agradecido que la gente me haya perdonado muchas cosas, siento que he recuperado terreno no sólo como figura pública, sino como hombre“, reconoce.